San Francisco de Assis
Francisco de Assis (Assis 1181 - 1226), apodado il poverello d'Assisi, "el pobrecillo de Asís". De nombre secular Gionanni di Pietro di Bernardone, fue un santo italiano, díacono, también conocido como "El Padre Francisco" y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como hermanas Clarisas y una tercera conocida como tercera orden seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media. Destaca como una de las grandes figuras de la espiritualidad en la historia de la cristiandad.
Fue el mayor de los siete hijos de Pietro di Bernardone dei Moriconi y la noble provenzal Joanna -conocida como Pica- de Bourlémont, con quien Pietro se casó en segundas nupcias en 1180 después de enviudar. Tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo.
Formó parte del ejército papal bajo las órdenes de Gualterio de Brienne contra los germanos. En 1201 Asís se enfrascó en otra guerra contra Perugia, apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, conocida en italiano como batalla de Collestrada, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año.
Pasó de ser hijo de un rico comerciante de Asís a vivir en la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto intentó infructuosamente la conversión de los musulmanes al cristianismo. Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras esta crecía; aún así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre. Sus fiestas se asocian con el fin de la estación lluviosa,, un fenómeno denominado "cordonazo de San Francisco".
El punto culminante de su transformación se dio cuando convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía "extremadamente amargo" mirar. Se dedicó después a la reconstrucción de la Capilla de San Damián. Según los relatos, lo hizo después de haber escuchado al crucifijo de esta iglesia decirle: "Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas". Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó.
Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.
Su padre lo reprendió severamente, tanto que lo encadenó y lo encerró en un calabozo. Al ausentarse el airado padre por los negocios, la madre lo liberó de las cadenas. Francisco se sometió al llamado de la autoridad eclesial. Ante el requerimiento de devolver el dinero frente a su padre y a Guido, el obispo de Asís, no sólo lo hizo, sino que se despojó de todas sus vestimentas ante los jueces, proclamando a Dios desde ese momento como verdadero Padre. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.
No se sabe con certeza cuántas iglesias en ruinas o deterioradas reconstruyó; entre ellas, a la que más estima tenía era la capilla de la Porciúncula ("la partecita", llamada así porque estaba junto a una construcción mayor). Allí fue donde recibió la revelación definitiva de su misión, probablemente el 24 de febrero de 1208, cuando escuchó estas palabras del Evangelio: "No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos...". Así, cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio. Después de someterse a las burlas de quienes lo veían vestido casi de trapos, ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reeformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas.
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