Ruta de la Seda

Milagros Eucarísticos

El Milagro Eucarístico de Lanciano

La ciencia ha verificado que la Carne y la Sangre son verdaderamente humanos, están vivos y son del mismo grupo sanguíneo (AB) encontrado en el Santo Sudario.

Milagro Eucarístico de Lanciano

Lanciano, Italia. Año 700

Lanciano es una pequeña ciudad medieval, que se encuentra en la costa del Mar Adriático de Italia, en la carretera entre San Giovanni Rotondo y Loreto. Lanciano significa "lanza". Aquí se conserva desde hace más de doce siglos el primero y más grande de los milagros eucarísticos.

La parte de la Hostia en el centro del círculo de carne, aunque era verdaderamente la Carne de Jesucristo, siguió teniendo los accidentes de pan sin levadura después del milagro, tal como ocurre en cada consagración. Se mantuvo por muchos años pero se desintegró porque la luneta que la contenía no había sido cerrada herméticamente.

La Carne y la Sangre actualmente visibles no sólo son la Carne y la Sangre de Jesús, como en toda Hostia consagrada, sino que mantiene hasta la actualidad los accidentes propios de carne y sangre humana.

La Carne, desde 1713, se conserva en un artístico Ostensorio de plata, de la escuela napolitana, finamente cincelado. La Sangre está contenida en una rica y antigua ampolla de cristal de Roca.

La Hostia-Carne, aún se conserva muy bien. El tamaño de la Hostia es como las hostias que el sacerdote eleva en las misas hoy día. Es ligeramente parda y adquiere un tinte róseo si se ilumina por el lado posterior. La sangre coagulada tiene un color terroso que tiende al amarillo ocre.

Como ha sido comprobado, la Hostia que fue milagrosamente convertida en Carne, es compuesta de tejido muscular del corazón humano (miocardio).

Iglesia de Lanciano

El Milagro se produce en la vida de un monje de la Orden de San Basilio, que pasaba un tiempo de prueba contra la fe. Dudaba de la presencia real de Nuestro Señor Jesús en la eucaristía. Oraba constantemente para librarse de esas dudas por miedo de perder su vocación.

La Santa Misa se convirtió en una rutina más, un trabajo más. Las herejias contra el Santísimo Sacramento estaban aumentando.

Una mañana del año 700, mientras celebraba la Santa Misa, estaba siendo atacado fuertemente por la duda y después de haber pronunciado las solemnes palabras de la consagración, vio com la Santa Hostia se convirtió en un círculo de carne y el vino en sangre visible. Estaba ante un fenómeno sobrenatural visible, que lo hizo temblar y comenzó a llorar incontrolablemente de gozo y agradecimiento.

Las personas se apresuraron para ir al altar y, al presenciar el milagro, empezaron a clamar, pidiendo perdón y misericordia. Otras empezaron a darse golpes en el pecho, confesando sus pecados, declarándose indignos de presenciar tal milagro. Otros se arrodillaban en señal de respeto y gratitud por el regalo que el Señor les había concedido. Todos contaban la historia por toda la ciudad y por todos los pueblos circunvecinos.

Este Milagro Eucarístico de Lanciano nos llama a la reparación, a ser almas de oración constante, en reparación por tantos pecados, por los nuestros y por los del mundo entero.

Desde el principio, la Iglesia Local aceptó este milagro como un verdadero signo del cielo, y veneró el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor en la Eucaristía en varias procesiones. Especialmente el día de su fiesta, que es el último domingo de octubre.

La fama del santuario se propago rápidamente a través de la región y muy pronto toda Italia comenzó a hacer peregrinaciones a la Iglesia. Estas peregrinaciones no han sido sólo locales, de todo el mundo llegan personas a venerar el Corazón de Jesús revelado en la Eucaristía.

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