Historia de Oceanía
Descubrimiento de Australia
El descubrimiento de Australia fue un acontecimiento oscuro y poco concreto debido al posible conocimiento que pudieron tener los españoles, franceses y pottugueses sobre la isla. No obstante, serían los neerlandeses e ingleses los precursores de la exploración de su interior.
Tras mitigarse progresivamente el impulso de españoles y portugeses dieron durante los siglos XV y XVI a los descubrimientos geográficos y los viajes de exploración, la existencia de Australia permaneció durante largo tiempo cmo un hecho vago e indeterminado. Australia se presenta como una de las partes más aisladas del globo, alejada de las rutas tradicionales, mientras que el aspecto de sus territorios, diseminados a un lado y a otro, es desolado e inhóspito. Faltaban, por lo tanto, todos aquellos incentivos comerciales y financieros que habían inducido a tantos navegantes a temerarias expediciones.
El primer navegante en cartografiar la costa australiana fue el británico James Cook en el año 1770 (mismo año de la expedición inglesa). El 29 de abril de 1970, Cook, que venía de Nueva Zelanda, desembarcó en el extremo sur de la costa australiana e inició una detenida exploración durante la cual recorrió centenares de millas a lo largo de playas jamás visitadas hasta entonces, hasta llegar, el 21 de agosto, al cabo York y comprobar, finalmente, al cruzar el estrecho de Torres, que Nueva Guinea y Australia eran dos islas separadas.
Poco después de terminarse la misión de Cook, se instaló allí el primero núcleo europeo, formado por un grupo de reclusos condenados a trabajos forzados. Puesto que no había ya la posibilidad de proceder a la deportación de delincuentes a las colonias americanas, los ingleses comenzaron a enviar a Australia, donde un milla de presos llegaron a Botany Bay.
Clanes aborígenes australianos
Los clanes aborígenes australianos se organizan en una estructura social compleja basada en lazos fanmiliares, territorios y afiliaciones totémicas. Cada clan tiene su propia identidad, idioma y tradiciones, y se considera un subgrupo dentro de una tribu más amplia.
Organización Social
Clanes: La únidad básica de organización social es el clan, que consiste en un grupo de personas relacionadas por parentesco y que comparten un territorio común.
Tribus: Varios clanes pueden formar una tribu, que comparte un idioma y un conjunto de tradiciones culturales.
Divisiones internas: Dentro de los clanes, existen divisiones basadas en la edad, el género, las afiliaciones totémicas (espíritus protectores) y las relaciones familiares.
Liderazgo:
Liderazgo: El liderazgo dentro del clan puede variar, pero a menudo se basa en el conocimiento de la tierra, las tradiciones y la experiencia. Familia: La familia extensa juega un papel crucial en la vida social y económica del clan. Territorio y Recursos: Territorio: Cada clan tiene un territorio ancestral que considera sagrado y del cual depende para su sustento. Recursos: La subsistencia se basa en la caza, la pesca, la recolección de alimentos y el uso de recursos naturales. Conexión Espiritual: Existe una conexión espiritual profunda entre el clan, su territorio y sus antepasados, que se manifiesta a través de historias, canciones y rituales. Importancia de los Tótems: Tótems: Cada individuo tiene uno o más tótems, que representan un animal, planta o fenómeno natural con el que se identifican. Conexión Ancestral: Los tótems son una representación de la conexión con los espíritus ancestrales y la creación del mundo, según las creencias aborígenes. Diversidad Cultural: Lenguas y Dialectos: Existen cientos de idiomas y dialectos hablados por diferentes grupos aborígenes. Tradiciones: Cada clan tiene sus propias tradiciones, historias, canciones y rituales. En resumen, los clanes aborígenes australianos se organizan en una estructura social compleja donde el parentesco, el territorio, las afiliaciones totémicas y las tradiciones culturales son elementos fundamentales.
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La Batalla de Hastings
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Luteranismo
Una de las peores cosas que le han pasado a Europa, junto con la Revolución Francesa.
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Espada, hambre y cautiverio de Claudio Sánchez Albornoz
Fuente:
