HISTORIA DE HISPANIA
Romanceros o leyendas.
Edad del Cobre.- También llamada Calcolítico o Eneolítico, es un período de la prehistoria ubicado entre el Neolítico (Nueva Edad de Piedra) y la Edad de Bronce.
El cobre es uno de los primeros metales que usó el hombre, utilizándolo inicialmente en su estado natural, el cobre nativo, ya que desconocía los mecanismos por los cuales se podía fundir el mineral. En estos primeros tiempos lo moldeaba gracias a las técnicas del martillado o del batido en frío, por lo que esta fase no es considerada todavía calcolítica sino neolótica. El perfeccionamiento de las técnicas cerámicas le permitió la experimentación con los procesos metalúrgicos, comenzando así a comprenderlos. Cuando ya los controlaba empezó a realizar diversas aleaciones con otros minerales, siendo las más habituales la mezcla con arsénico, primero, y la posterior con estaño, la cual dio lugar al bronce. También fueron usados el oro y la plata.
La Edad del Bronce.- Es el período de la historia en el que se desarrolló la metalurgia de este metal, resultado de la aleación de cobre con estaño. El término, que acuño en 11820 el arqueólogo danés Christian Jürgensen Thomsen para clasificar en tres edades las colecciones de la Comisicón Real para la Conservación de las Antigüedades de Copenhague, abarca un período entre aproximadamente el 3.300 y el 1.200 a.C., pero esta cronología sólo tiene valor en el Próximo Oriente y Europa, puesto que a la metalurgia se llegó a través de procesos distintos en las diferentes regiones del mundo. Su estudio se dividae en Bronce Antiguo, Bronce Medio y Bronce Final. Aunque, generalmente, al bronce suele precederle una Edad del Cobre y seguirle una Edad del Hierro, esto no siempre fue así: en el África subsahariana, por ejemplo, se desarrolló la metalurgia del hierro sin pasar por las del cobre y bronce.
Los Ilirios.- Fueron un grupo de pueblos de habla indoeuropea que habitaban la Península balcánica occidental en la antigüedad. Constituían una de las tres principales poblaciones paleobalcánicas, junto con los tracios y los griegos. Los ilirios surgieron de la fusión entre una población indoeuropea (Eurasia) vinculada a la cultura yamna, que llegó a los Balcanes hacia el 2.500 a.C., y una población neolítica preexistente que forma las culturas "protoilirias" de la Edad del Bronce.
Agila II.- Fue un rey de los visigodos entre 710 y 713. El acceso al trono de Rodrigo fue llevado a cabo de forma violenta, lo que produjo la secesión de la parte nororiental del reino, donde reinó Agila II. Aunque apenas existen testimonios de su existencia, se han encontrado monedas acuñadas en su nombre y fue sucedido por Ardón.
Teodofredo.- Padre de Rodrigo, fue un noble visigodo hijo de rey Chindasvinto y padre de Rodrigo, el último rey visigodo de la península ibérica. Según la tradición Teodofredo era hermano de Favila que a su vez fue el padre de Don Pelayo, aunque no se tiene certeza sobre la exactitud de esta genealogía, puesto que fue escrita más de 150 años después de los hechos y el cronista parece tener interés en relacionar el linaje de Rodrigo con el de Pelayo.
Alrededor del año 700 participó en una sublevación promovida por los descendientes de Chindasvinto, por lo que fue hecho prisionero por Egica que ordenó lo desterraran a Córdoba y lo mutilaran, extrayéndole los globos oculares e incapacitándolo de esta forma para ser rey.
Guerra civil antes de la invasión mozarabe. Guerra entre Rodrigo y otro aspirante. Reino de los godos. Caída del reino visigodo.
Don Julián.- Conde Don Julián es el nombre hispanizado que se le da al comes Julianus de los cronicones, al gobernador de Ceuta Olbán que ayudó a los musulmanes a su entrada en Hispania, acabando así con el reino visigido. Se trata de un personaje de la Hispania visigoda del que se ignora si fue de origen visigodo, bizantino o amazig, esto es, bereber, como postula el historiador Luis García de Valdeavellano.
Bereberes. Pequeñas expediciones de reconocimiento. 7.000 desde Ceuta. Ayudados por Don Julian, enemigo de Don Rodrigo. Expediciones de rapiña.
En el norte Agila II contra Don Rodrigo. Don Rodrigo se enfrenta a Tarik. Guadalete o Barbate. Derrota del reino hispano visigodo. Don Julian muere asesinado por los musulmanes. 713 muere Agila II asesinado por los musulmanes. Califato de Dámaso. Don Pelayo y Don Rodrigo.
La cultura yamna.- O "cultura del sepulcro" es una de las últimas culturas del final de la Edad de Cobre (o Era Calcolítica) y comienzos de la Edad del Bronce, en la región del Bug, Dniéster, Ural (Estepa del Ponto, Caspio). La cultura yamna estuvo activa entre el siglo XXXVI a.C. y el siglo XXIII a.C. Esta cultura predominantemente nómada, aunque practicaban algo la agricultura cerca de ríos y de algunos castros (fortificaciones).
Los Celtas y los Íberos
Pueblo o conjunto de pueblos de la Edad de Hierro (1200-400 a.C.), que hablaban lenguas celtas, una de las ramas de las lenguas indoeuropeas. Grupos procedentes de Anatolia o de las estepas entre el mar Negro y el mar Caspio, emigraron rumbo a Europa, mientras otras ramas se desplazaron hacia Irán e India. Pasando de una economía pastoril a un período de predominio agrícola.
Los druidas o magos, no tienen más de sagrado que el muérdago (de virtudes extraordinarias) y el árbol que lo soporta, siempre suponiendo que el árbol sea un roble. Pero ellos sólo eligen arboledas compuestas de robles para buscar el árbol, y nunca realizan ninguno de sus ritos excepto en la presencia de una rama de él. De hecho, creen que todo lo que crece sobre él ha sido enviado desde el cielo y es una prueba de que el árbol fue elegido por el dios mismo.
Sus festines eran parte importante de la vida de la nobleza celta. Los guerreros tenían entonces la oportunidad de alardear de sus hazañas. Antes de trinchar lacarne, tenían lugar una contienda verbal de bravuconería, para decidir quién era el guerrero más valiente de los presentes. El vencedor era premiado con trinchar el animal asado, y reservarse para él la parte superior del músculo, llamada la "parte del campeón".
La vestimenta de los Celtas muestra un estilo colorista y bien ornamentado, con mucha tendencia a la mezcla de colores llamativos, como el rojo, amarillo y azul. Después del lino, la lana se convirtió en la materia prima más usada una vez las ovejas fueron domesticadas.
Las casas estaban formadas por una armadura de postes de madera, ramas y mimbres entrelazados y embarrados, cubiertos de entramados de paja. Hoyos distribuidos alrededor de la vivienda, servían para almacenar los cereales. Las viviendas se encontraban dentro de cerros fortificados.
Proceso cultural llamado "sincretismo". Mezcla de deidades, representantes del rayo, de la guerra, del ganado, de las artes, del sueño y de la muerte, del fuego, de la abundancia agrícola,
Los celtíberos surgen de la mezcla de los pueblos Celtas e Íberos. Se discute mucho si se produjo un desplazamiento, una conquista, una alianza, asimilación, pacto o fusión entre ellos (de buen grado o como siervos). La cultura de los celtíberos hizo suya la herencia de los iberos, de quienes adoptaron el sistema de escritura. Tras la caída de Numancia en el 133 a.C., su territorio pasó a formar parde de la provincia romana Hispania Citerior.
Julio César fue llamado por los galos de la provincia de la Galia Narbonense, que habían sido conquistados y organizados para defenderse de los helvecios. Julio César entonces mandó seis legiones que comprendían casi 29.000 hombres. Los helvecios, de acuerdo con Julio César, tenían cerca de 370.000 personas (incluyendo mujeres y niños), pero sólo 110.000 hombres capaces de luchar. Julio César rápidamente reclutó dos legiones más descansadas. Cuando la tribu inició su marcha, Orgétorix había muerto. Antes de la partida, los helvecios quemaron sus villas y destruyeron las plantaciones y otras mercancias que no podían llevar, para forzarse a no retroceder. Los romanos consiguieron matar aproximadamente un 60% de la tribu y capturar a otro 20% como esclavos. Lo que quedó de los helvecios fue empujado de vuelta a sus antiguas tierras de Helvecia.
Los celtas y los iberos eran los pueblos más influyentes en la Hispania antes de la llegada de los romanos. Aunque distintos en muchos aspectos, ambos dejaron un legado cultural y arqueológico impresionantes. Los íberos con su organización jerárquica y sus ciudades amuralladas, contrastaban con los celtas, más tribales y descentralizados.
Los íberos tenían una organización política jerárquica, con reyes o caudillos que gobernaban ciudades estado independientes. Estas ciudades estaban fortificadas y contaban con una aristocracia guerrera que controlaba el comercio y la producción. Su estructura política favorecía alianzas y conflictos entre diferentes núcleos urbanos. La influencia de fenicios y griegos se reflejaba en su administración y economía, lo que los diferenciaba de los celtas.
Los celtas, en cambio, se organizaban en tribus dirigidas por jefes guerreros y consejos de ancianos. No tenían un poder centralizado, lo que los hacía más flexibles pero también más vulnerables ante invasiones. Su sociedad se basaba en la lealtad a la tribu y en la guerra como medio de prestigio. Los druidas, sacerdotes y consejeros tenían un papel clave en la toma de decisiones y en la transmisión de conocimientos.
Las costumbres íberas reflejaban una sociedad guerrera y comercial. Practicaban la metalurgia avanzada; fabricaban armas y joyas, y comerciaban con fenicios y griegos. Sus rituales funerarios incluían la incineración y la construcción de tumbas monumentales. También desarrollaron un arte refinado, con esculturas como la Dama de Elche. Su escritura, aunque aún no completamente descifrada, muestra una cultura sofisticada y con influencias externas.
Los celtas tenían una cultura basada en la oralidad y la tradición. Sus festivales, como Samin, marcaban el cambio de estaciones y tenían un fuerte componente espiritual. Practicaban sacrificios rituales y creían en la reencarnación. Su arte se caracterizaba por motivos geométricos y espirales reflejados en joyas y armas. La música y la poesía eran fundamentales en su sociedad, transmitiendo historias y conocimientos de generación en generación.
La guerra era una parte esencial de la vida ibera. Sus guerreros eran temidos por su destreza y su uso de armas como la falcata, una espada curva letal. Luchaban a caballo y utilizaban tácticas de guerrilla contra sus enemigos. Sus fortificaciones como los sida eran estratégicamente ubicadas para resistir ataques. La lealtad a su sociedad y a su líder era fundamental y la guerra era vista como una forma de obtener prestigio y riqueza.
Los celtas también eran guerreros formidables, conocidos por su valentía y ferocidad en combate. Usaban espadas largas y escudos decorados y a menudo luchaban desnudos para demostrar su desprecio por el peligro. Su caballería era altamente efectiva y sus carros de guerra les daban ventaja en el campo de batalla. La guerra no sólo era una necesidad, sino una forma de vida que les otorgaba honor y reconocimiento dentro de su tribu.
El legado arqueológico íbero es impresionante. Sus ciudades fortificadas como Ullastret y Bastida de les Alus, muestran su avanzada planificación urbana. Sus esculturas, como la Dama de Baza, revelan su maestría y artística. También dejaron inscripciones en su propia lengua, aunque aún no completamente descifradas. Los hallazgos de cerámica, armas y joyas nos permiten entender mejor su vida cotidiana y su relación con otras culturas mediterráneas.
El legado Celta en la Península Íberica se refleja en los castros, asentamientos fortificados en el Noroeste. Lugares como Castro de Santa Trega, muestran su arquitectura defensiva y su firma de vida. Sus tumbas y ajuares funerarios revelan su relación con la muerte y el más allá. Además su influencia en la toponimia y en algunas tradiciones populares aún perdura en regiones como Galicia y Asturias.
Los Íberos desarrollaron una economía basada en la agricultura, la ganadería y el comercio. Cultivaban cereales, vid y olivos, y criaban ovejas y caballos. Su contacto con fenicios y griegos les permitió mejorar sus técnicas agrícolas y expandir su comercio. Exportaban metales, cerámicas y tejidos, y recibían productos de lujo a cambio. Sus monedas con inscripciones en su lengua, muestran un sistema económico avanzado para su época.
Los Celtas, en cambio, tenían una economía más autosuficiente, basada en la ganadería y la metalurgia. Criaban ganado para carne, leche y cuero, y eran expertos en la fabricación de armas y herramientas de hierro. Su comercio era menos desarrollado que el de los íberos, pero intercambiaban productos con otras tribus y con los romanos. Sus minas de oro y estaño fueron codiciadas por los invasores, lo que los convirtió en un objetivo estratégico.
La religión Íbera estaba incluenciada por fenicios y griegos, con dioses como betat y tanit. Sus santuarios, como el de Castellar eran centros de culto y peregrinación. Practicaban sacrificios y ofrendas y creían en la vida después de la muerte. Sus tumbas contenían ajuares funerarios para el más allá. La conexión con la naturaleza y los astros era fundamental en sus creencias, reflejada en sus rituales y arte.
Los Celtas tenían una religión animista, con dioses asociados a la naturaleza. Lugares como ríos, montañas y bosques eran sagrados. Sus druidas eran los intemediarios entre los dioses y los hombres, realizando rituales y sacrificios. Creían en la reencarnación y en la conexión con los ancestros. Sus festivales, como Belin, celebraban el ciclo de la vida y la fertilidad. Su espiritualidad incluyó en muchas tradiciones posteriores.
El arte Íbero destaca por su realismo y detalle. Sus esculturas de piedra, como La Bicha de Balazote, muestran incluencias orientales. Sus cerámicas pintadas reflejan escenas de la vida cotidiana y mitológica. También producían joyas de oro y plata con diseños geométricos. Su arte tenía un fuerte componente simbólico, representando dioses guerreros y animales sagrados. Estas piezas nos permiten entender mejor su cosmovisión y su relación con otras culturas.
El arte Celta se caracteriza por su estilo abstracto y simbólico. Sus joyas, como los torques de oro eran símbolos de estatus y poder. Sus armas y escudos estaban decorados con patrones en espiral y figuras de animales. También tallaban pidras con inscripciones y símbolos sagrados. Su arte influyó en el arte medieval europeo, especialmente en la ornamentación de manuscritos y objetos religiosos. Su legado artístico sigue fascinando a historiadores y arqueólogos.
El legado de los Íberos y Celtas sigue vivo en la Península Ibérica. Sus costumbres, creencias y arte han influido en la cultura actual, desde la toponimia hasta las festividades, su huella es innegable. La arqueología sigue revelando nuevos hallazgos que nos ayudan a comprender mejor su mundo. Conocer su historia nos permite valorar la riqueza cultural de nuestro pasado y entender cómo estas civilizaciones moldearon nuestra identidad.
Período de las grandes migraciones de las poblaciones germánicas, hunas y otras, desde la llegada de los hunos al este de Europa central hacia 375 hasta la de los lombardos en Italia en 568 y en la de los eslavos en el Imperio romano de Oriente en 577.
Los francos.- fueron un pueblo de Europa occidental durante el Imperio romano y la Edad Media. Empezaron siendo un pueblo germánico que vivía cerca de la Baja Renania y de los territorios situados al este del Rin (Westfalia), en la frontera continental norte del imperio, y al igual que muchas otras tribus germánicas occidentales entró a formar parte del Imperio romano en su última etapa en calidad de foederati, asentándose en el Limes (Bélgica y norte de Francia actuales). Posteriormente expandieron su poder e influencia durante la Edad Media, hasta que gran parte de la población de Europa occidental, particularmente en Francia y sus alrededores, fue descrita comúnmente como francos, por ejemplo en el contexto de sus esfuerzos conjuntos durante las Cruzadas que comenzaron en el siglo XI. Las poderosas y duraderas dinastías establecidas por los francos reinaron en una zona que abarca la mayor parte de los actuales países de Francia, Bélgica y Países Bajos, así como la región de Franconia en Alemania.
En el 398 y después de tres años de guerra contra el Imperio romano, Alarico había conseguido un asentamiento legal para sus godos dentro de las fronteras del Imperio oriental que les daba el control de la prefectura de Ilírico oriental.
El saqueo de Roma (410).- Fue un suceso ocurrido en el mes de agosto del año 410. Se enmarca dentro de la segunda invasión de Italia llevada a cabo por Alarico.
La ciudad de Roma había sido asediada ya dos veces desde el inicio de la invasión y siempre con el objetivo de utilizarla como rehén y forzar así un acuerdo con el gobierno de Honorio. El fracaso en esta estrategia llevó a un tercer asedio y al saqueo final de la misma. Este duró tres días y se sustanció en el robo de objetos de manera que no afectó significativamente a los edificios. Las víctimas mortales no fueron excesivas aunque se contaron por cientos.
El saqueo no fue una victoria decisiva en la guerra y los visigodos tuvieron que seguir con su búsqueda de un asentamiento legal dentro del territorio romano que no conseguirían hasta el 418. En cambio, sí que tuvo consecuencias intelectuales al perder Roma y su Imperio el aura de invencibilidad y eternidad. Esto llevó, también, a una disputa entre seguidores del paganismo y el cristianismo sobre si la adopción de esta nueva religión había sido la causa del desastre.
Los turingios.- Fueron un pueblo germano temprano que apareció al final del Período de las grandes mmigraciones, originario del macizo de Harz de la Germania Magna, un área que en la actualidad conforma el estado federado alemán de Turingia. Se convirtió en un reino, que entró en conflicto con los francos merovingios y que posteriormente cayó bajo la incluencia y el control francos. Fueron una mezcla de hermundurus (una rama de los hermiones) con otros pueblos germánicos, como los varnos y anglos. Fueron nombrados por primera vez por el historiador romano Vegecio Renato en el año 380 d.C. Invadieron la Galia junto con los hunos y cuando estos fueron derrotados, crearon un reino propio aliado del rey ostrogodo Teodorico el Grande. Fueron vencidos por Clotario I en el año 531 e incorporados al reino de los francos.
Los vascones.- Fue el etnónimo dado por los romanos en la Edad Antigua al pueblo de la península ibérica cuyo territorio se extendía hacia el siglo I entre el curso alto del río Ebro y la vertiente peninsular de los Pirineos occidentales, una región que se corresponde en la época ontemporánea con toda Navarra, parte de Guipúzcoa, áreas del oeste de la provincia de Zaragoza, y noroeste y centro de La Rioja.
Roderico o Don Rodrigo, fue un rey visigodo entre los años 710 y 711. Llegó al trono de forma violenta, lo que produjo la secesión de parte del reino. Fue derrotado por los musulmanes en la batalla de Guadalete, debido a una traición entre oponentes visigodos del propio rey. Tradicionalmente se le ha considerado como el último rey de los visigodos.
Chindasvinto, fue rey visigodo entre los años 642 y 653. Sucedió a Tulga, a quien consiguió usurpar el trono mediante una conjura. Posteriormente se hizo elegir por los nobles y ungir por los obispos el 30 de abril del 642. En su reinado el Estado fue saneado, se eliminaron corrupciones, se sofocaron revueltas y se impulsaron nuevas leyes. Es el padre de quien luego fue su sucesor, Recesvinto.
Recesvinto, fue rey visigodo entre 653 y 652. Compiló, junto con su antecesor Chindasvinto, un cuerpo de leyes común para los dos pueblos del reino, hispanorromanos y visogodos: El Código de Recesvinto. Aunque gobernó con su padre Chindasvinto desde el 649. Llevó a cabo una política distinta de la de su padre, más dura con los judíos, pero más conciliadora con la Iglesia y con la nobleza, solucionando los problemas causados por la feroz represión de su antecesor. En particular, tras la rebelión de Froya, pidió a los obispos autorización para perdonar a antiguos rebeldes, lo cual le estaba prohibido por las resoluciones de anteriores concilios.
Ervigio, rey de los visigodos (680-687). Sucedió en el trono a Wamba. Según la Crónica de Alfonso III, Ervigio era hijo de Ardabasto, quien expulsado de Constantinopla, había casado con una sobrina de Chindasvinto, de modo que Ervigio era primo de Recesvinto.
Witiza fue rey de los visigodos, asociado con su padre al trono hacia 694, donde gobernaría conjuntamente desde su unción el 15 de noviembre de 700, hasta finales de 702 0 703, en que falleció su padre Égica. Reinó en solitario hasta su muerte ocurrida entre los años 710 0 711.
Fuente: Mega Medieval
